VISITA A BELLAVISTA
Bueno, como es Semana Santa, dos de nuestros integrantes se fueron a sus tierras jasjsda, así que con la Milla decidimos ir a Bellavista para poder tomar buenas fotos de nuestras zonas de interés. Esto nos va a ayudar a hacer mejores croquis y definir con más claridad la imagen objetivo. Además, queríamos observar más detalladamente cómo es la dinámica en esas zonas, cómo se mueven las personas, los flujos, el ambiente. Así que ahí nos fuimos en nuestra travesía.
La visita al terreno fue intensa pero también entretenida. Para poder registrar bien cada zona, hicimos todo lo posible por acceder a los lugares, incluso cuando no era tan fácil. En la zona 4, por ejemplo, entramos a través de una valla que estaba un poco rota, solo para poder tomar mejores fotos del interior. En la zona 3, llegar al punto que queríamos fue aún más desafiante: tuvimos que trepar, cruzar por un muro de contención por riesgo de inundación y, en un momento, sentí que me iba a caer. Pero todo valió la pena con tal de obtener un registro completo del sector.
Más allá de lo anecdótico, estas dificultades evidencian la falta de accesibilidad real en muchas partes del barrio. Espacios que podrían estar fácilmente conectados requieren esfuerzos innecesarios para ser recorridos, lo que refuerza la idea de una infraestructura urbana desconectada y poco amigable para los peatones.
Mientras estábamos en terreno con la plancheta, revisando los lugares donde queríamos tomar fotos, se nos acercó un señor que paseaba a su perrito. Nos preguntó qué estábamos haciendo, y cuando le contamos, se mostró muy dispuesto a conversar y compartir su experiencia. Nos habló sobre la historia del barrio, sobre cómo ha vivido ahí toda su vida, y expresó su deseo de que se revitalicen espacios que hoy están en desuso, como el sindicato y el gimnasio.
También nos mencionó un evento en el que decoran embarcaciones y estas desfilan por el estero. Le pregunté si esta actividad se podía realizar a lo largo de todo el estero, pero me explicó que no, ya que solo se hace en el sector de La Florentina, donde el cauce tiene suficiente profundidad. En el resto del estero, el nivel del agua es demasiado bajo, lo que impide la navegación.
Fue una conversación muy interesante y valiosa. Me sorprendió lo abiertos y dispuestos que están los vecinos a conversar, a ayudar, y a compartir lo que saben. De hecho, muchas veces son ellos mismos quienes inician el diálogo, lo que demuestra el fuerte vínculo que tienen con el lugar y su interés en que este mejore.
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Después de toda nuestra travesía (intensa) , fue muy útil logramos sacar muchísimas fotos, literalmente cerca de 600,sin exagerar. Yo terminé con el almacenamiento del celular completamente lleno, y cuando la Milla nos envió el resto de las fotos por WhatsApp, ya ni siquiera pude abrir la aplicación, JSAJDJ. Pero valió totalmente la pena, porque era necesario tener un buen registro visual del lugar. Ahora nos toca seguir avanzando con los croquis, la imagen objetivo y todo lo que viene.



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