ENTREGA DIAGNOSTICO
El día de la entrega, presenté un proyecto de mirador de aves diseñado específicamente para la Laguna Grande de San Pedro de la Paz, ubicada en la Región del Biobío, Chile. Este espacio natural cuenta con un ecosistema diverso, compuesto por dos cuerpos de agua, la Laguna Grande y la Laguna Chica, conectados de forma subterránea. La Laguna Grande, con una extensión de 12,7 km² y una profundidad de 13,5 metros, alberga una amplia biodiversidad, siendo un lugar ideal para la observación de aves nativas y migratorias, así como para actividades recreativas.
El área que rodea la laguna está caracterizada por la presencia de humedales, juncos y vegetación diversa, predominando especies como los pinos y eucaliptos. Además, la fauna del lugar incluye más de 98 especies de vertebrados, 78 de los cuales son aves. Entre las especies más representativas se encuentran el cisne de cuello negro, el siete colores, la becacina y el picuro. Este entorno natural ofrece un espacio perfecto para la contemplación y el contacto con la vida silvestre, lo que llevó a la elección de este sitio como emplazamiento para el mirador.
La ubicación específica que elegí para el proyecto fue dentro del bosque que rodea la laguna. Este lugar transmite una sensación de inmersión completa en la naturaleza, con árboles de gran tamaño que crean una barrera natural y ofrecen un ambiente tranquilo y protegido. Además, este espacio se encuentra cerca de las rutas de acceso y de las áreas donde se concentran las aves, lo que lo convierte en un punto ideal para la observación.
El concepto principal de mi proyecto es la "verticalidad con vistas direccionadas". Me inspiré en la estructura de un árbol para crear un mirador que se integre de manera orgánica en el entorno, camuflándose con el bosque y ofreciendo múltiples niveles de observación. La idea era deconstruir un árbol, generando diferentes estaciones de observación en varias alturas. De esta forma, el mirador permite a los visitantes tener una vista panorámica hacia el lago en la planta baja, un espacio accesible para personas con discapacidad, mientras que en el segundo nivel, las vistas están dirigidas hacia los árboles y las aves en su hábitat natural.
En este último nivel, las ventanas del mirador son más pequeñas y discretas, con el objetivo de minimizar la interferencia humana en el entorno natural de las aves, permitiendo observarlas desde una distancia respetuosa. De este modo, los observadores pueden ver cómo anidan, vuelan y se mueven sin causarles estrés o incomodidad, creando una experiencia de contemplación más armoniosa y menos invasiva.
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